No hay violencia, sólo fuerza,
tanto amor, como deseo...
Nuestros labios se acarician,
de mil formas en su juego.

Mis dientes que tanto saben,
de amor y desasosiegos,
mordisquean sin dañar,
tus labios rojos y tiernos.

Las lenguas, sin decir nada,
como duendes del silencio,
en idioma universal,
exploran lugares nuevos,
que desean conocer...

Nuestras manos temblorosas,
obreros de hielo y fuego,
van por caminos distintos,
pero siempre paralelos.
Las mías mas vehementes,
incansables pasajeros,
recorren una y mil veces
las veredas de tu cuerpo.

Y no hay prisa en mi caricia,
!Quiero hacer largo el momento.!
Del escote de tu blusa,
brotan dos aves al viento
dos palomas que palpitan,
llevando su pico erecto.

Ya no quisimos seguir
esperando por más tiempo.
La cama, testigo mudo
de nuestro primer encuentro,
estaba alli, a nuestro lado,
nos invitaba en silencio
a seguir jugando en ella,
hasta el final nuestros juegos.

No me quise resistir
y no fué en vano el intento,
y mi boca enardecida,
bebio sedienta su beso.

Ya nunca podre olvidar,
la hermosura del encuentro,
el sabor de tus entrañas,
el olor a miel y almendro
tus gemidos de mujer,

y tus lamentos....

A.G.